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Ferrera News

Lunes, 12 de noviembre de 2007

Las razas asturianas llenan las cuadras

Asturcón, cabra bermeya, pita pinta, gochu celta, oveya xalda y vaca casina suman 22.586 ejemplares

Las razas autóctonas asturianas de animales de granja están más de moda que nunca. La mayor parte de las especies aumentan sus censos de un año a otro. Así lo ponen de relieve los últimos datos aportados por la Consejería de Medio Ambiente y Desarrollo Rural. Algunas de estas razas se encuentran aún en peligro de extinción.


Gochu Celta. (Soto del Barco)
Foto de Miki López. Original

En otros casos, como los del asturcón, la oveya xalda o la vaca asturiana de la montaña (vaca casina), los criadores comienzan a ver los frutos de la labor que se desarrolla desde hace años de forma callada pero constante. Especies como el gochu celta, la pita pinta, la cabra bermeya o la oveya xalda cuentan con amplias posibilidades de desarrollo en un mercado que demanda cada vez más productos de calidad.

En Asturias hay casi medio millón de vacas entre las que predominan las frisonas. La colonización de la raza llegada de Holanda provocó durante el siglo pasado una auténtica debacle para las razas autóctonas vacunas, como la asturiana de los valles y de la montaña (vaca casina).

Esta última raza entró en un letargo que la dejó al borde de la extinción. La labor que comenzaron a llevar a cabo las asociaciones de criadores en los años ochenta ha dado sus frutos. Hoy la asturiana de la montaña cuenta con un censo de 16.000 ejemplares, y aunque aún no ha superado oficialmente el peligro de extinción, va en franca ascensión.

Es el caso más llamativo, pero no es el único. A ella se suman razas autóctonas con una trayectoria de recuperación más reciente. Entre todas, la peculiar oveya xalda se lleva la palma. La oveja de los antiguos astures ha sido declarada parte del Arca del Gusto, en la que la organización de origen italiano «Slow food» incluye a los productos más selectos del mundo que merecen una protección especial.

El avance de la xalda, desde el año 2006, es espectacular. La raza ha pasado de contar con 1.602 ejemplares a un censo de 2.137. Los criadores, con Antón Sevilla a la cabeza, son francamente optimistas ante el futuro de una raza de la que destacan la calidad de su carne.

La cabra bermeya es otra de las joyas de la cuadra asturiana. Su población se mantiene en 2.300 ejemplares que se concentran en la montaña oriental y en el Suroccidente.

Otra de las variedades autóctonas que va por buen camino es el gochu celta. El censo actual es de 219 ejemplares. La Consejería de Medio Ambiente y Desarrollo Rural apoya la selección genética y el programa de reproducción que se lleva a cabo en el Serida. Antón Sevilla sostiene que los gochus celtas son, con casi total seguridad, antepasados de algunas de las 200 variedades de cerdo ibérico que guardan similitudes con el asturiano.

La pita pinta no tiene problemas de supervivencia, porque en Asturias hay unos 20.000 ejemplares, que pueden encontrarse por toda la zona rural, de Oriente a Occidente. La recuperación partió del veterinario gijonés Rafael Eguiño, fanático de unas aves que han causado furor en los certámenes de las aves más prestigiosas del mundo. Eguiño asegura que esta clase de animales, los llamados «pitos rucos», ya aparecen pintados en algunos hórreos. En esas representaciones se especifican hasta las especiales pintas blancas que presentan. Una de las características más llamativas es que los pollitos ya nacen blancos y negros. La gran diferencia con el resto de las gallinas es que pertenece al tronco atlántico, frente a otras gallinas de tronco mediterráneo. La pita pinta aparece en las variedades negro, rojo y blanco. El plumaje característico la hace irresistible como animal ornamental. Es la madre de los auténticos «pitos de caleya» asturianos de toda la vida.

Los asturcones son una de las razas más populares, sobre todo desde que se emplean de forma habitual en las escuelas de equitación. En un año el censo ha aumentado en más de 600 ejemplares, pasando de 1.101 a 1.730. El asturcón de capa castaña está reconocido como el de mayor pureza, aunque también existen asturcones de capa negra.

La vaca asturiana de los valles no se encuentra en peligro de extinción y es un buen ejemplo de raza autóctona que ha salido de las fronteras asturianas. Además de encontrarse por toda España han llegado a Francia y a diferentes países de América, como Brasil.

Oviedo, M. J. IGLESIAS
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