Sábado, 25 de junio de 2005
Los bodegueros comercializan la excelente añada de 2004. Los caldos blancos empiezan a cobrar protagonismo con el incremento de las plantaciones de albarín
Cangas del Narcea,
Alejandro ÁLVAREZ
Tras un merecido reposo de ocho meses, el vino de la tierra de Cangas correspondiente a la añada de 2004, una de las mejores según los expertos, ya se encuentra en la recta final del laborioso proceso que supone su elaboración. Las seis bodegas que integran la Indicación Geográfica Protegida (IGP) del vino de la tierra de Cangas han comenzado, escalonadamente, a realizar el etiquetado, el encapsulado y el envasado de las 155.000 botellas que desde hace unos días se han empezado a comercializar en los establecimientos hosteleros de la villa.
Atrás habrán quedado dieciséis meses de duro trabajo que comienzan con la poda de las cepas, tras la recolección, y concluyen con la vendimia, allá por el mes de septiembre.
David Marcos, máximo responsable de Viñedos Obanca y presidente de la Indicación Geográfica Protegida (IGP) del vino de la tierra de Cangas, ha tenido que adelantar dos semanas el plazo previsto para sacar al mercado los nuevos caldos ante la gran demanda. «Nos hemos quedado sin existencias, por eso hemos incrementado la producción en dos mil botellas respecto a 2003», señala este joven bodeguero, el menor de una saga de vitivinicultores que han sabido adaptarse a los nuevos tiempos.
Ante el protagonismo que están cobrando los caldos cangueses, sobre todo los blancos, la familia Marcos ha plantado dos mil metros cuadrados de cepas de albarín blanco que, si todo sale según lo previsto, permitirán a Viñedos Obanca poner en el mercado en 2007 dos mil botellas de esta variedad. «Nosotros somos más de tinto, pero creemos que los blancos cangueses también tienen un gran futuro, al menos eso dice la crítica», subraya.
De las seis bodegas que comprenden la IGP, Bodegas del Narcea es la que más litros de vino va a poner a la venta, unos 60.000; Bodegas La Muriella y Bodegas del Monasterio le siguen con una producción que rondará las 30.000 botellas cada uno; Bodegas Chicote, con 15.000, Obanca, con 12.000, y Chacón Buelta, con 8.000. Entre las seis completan las 155.000 botellas que se van a poner en el mercado.
El vino de Cangas es un vino ligero con ciertos toques a madera, cuya graduación ronda los 11,5 grados. De todas las variedades de uva que componen la IGP del vino de la tierra de Cangas, hay dos que sobresalen por encima del resto, son el albarín negrín y el albarín blanco, sobre todo ésta última, en la que algunos bodegueros tienen depositada toda la confianza.
Para principios del año 2006 algunas bodegas tienen previsto sacar al mercado el primer reserva envejecido en bota de roble americano o francés, según el caso, algo que ha sido calificado como todo un hito en la historia vitivinícola de toda la comarca.
Las posibilidades de los vinos cangueses, según los expertos, son muchas. Si en los últimos meses el importador danés Oleg Madsen, director de la prestigiosa revista «Vin og Tapas», visitaba Cangas del Narcea y mostraba un especial interés por sus caldos, a continuación le tocaba el turno a la cadena de distribución mexicana La Europea, que adquirió 2.500 botellas.
LNE #949
24/06/2005
Por: Ferrera | Campo news | Comentarios (0) | Referencias (0)
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